La Fundación Foto Colectania ha organizado este fin de semana una visita a la casa-estudio de la pareja de fotógrafos y coleccionistas de fotografía Bèla Adler y Salvador Fresneda. Fotógrafos de prestigio internacional, tienen en su haber una larga trayectoria profesional trabajando para clientes de primer nivel como Vogue, Harper’s Bazaar, Marie Claire, Burberry, Tous, Natura Bisse y Camper entre otros.

La actividad, enmarcada dentro de la voluntad de Foto Colectania por acercar el mundo de la fotografía al máximo número de personas, ha sido un éxito de asistencia. Más de 30 amigos y socios de la fundación hemos disfrutado de la acogedora amabilidad de Bèla Adler y de su joven hija Leah, también fotógrafa.

La mañana empieza junto al portal de la casa, en un barrio barcelonés donde se respira una mezcla de olor a tradición industrial y salitre marino. Subimos al segundo y último piso, donde bajo la cubierta inclinada se despliega ante nuestros ojos un espacio de doble altura dividido por una pared y dos altillos laterales.

Adler Fresneda con Foto Colectania en ezza

Sólo traspasar la puerta encontramos el plató de fotografía bañado por la luz azulada del norte que entra por el gran lucernario abierto en la cubierta. Se insinúan las circulaciones perimetrales que penetran en el resto de la casa, pero nos quedamos en este espacio para hacer las presentaciones. Tras la introducción de Pepe Font de Mora toma la palabra Bèla Adler y en seguida nos damos cuenta de su amabilidad y naturalidad. Las mismas que nos regalará durante toda la mañana.

Del plató pasamos al estudio, donde en una larga mesa de trabajo nos ha desplegado numerosas revistas y publicaciones con algunos de sus trabajos. El grupo se sitúa alrededor de la mesa mientras escucha las explicaciones de Bèla. Poco a poco se rompe el hielo y surgen las primeras preguntas de los visitantes, pasando del monólogo al diálogo. Mientras escuchamos las explicaciones no dejamos de mirar y tocar las mágnificas fotografías que, a modo de mantel, cubren la mesa.

Sí, tocar. Tocar las fotografías. Esa experiencia que se está perdiendo (si no se ha perdido ya) al haber sido sustituida por la visión de las imágenes en todo tipo de pantallas y pantallitas. Y ya puestos a ser crítico y nostálgico a partes iguales, a oler las fotografías en función del método de reproducción utilizado.

Adler Fresneda con Foto Colectania en ezza

Pero no sólo miramos el material que está sobre la mesa, también se nos va la mirada a las estanterías llenas de libros, revistas y archivos con, suponemos, más fotografías. Y a la zona de ordenadores, esa que ha pasado a sustituir el cuarto oscuro… o quizá no… porque Bèla nos confiesa que está en su mente volver a la fotografía “analógica”, o cómo a mí me gusta llamarla: fotografía química.

Adler Fresneda con Foto Colectania en ezza

Bèla nos cuenta con total normalidad algunas anécdotas de su trabajo, como cuando tuvieron que cruzar medio planeta para hacer una corta sesión de fotos a Sean Connery.

Hacemos un rápido recorrido por sus trabajos de fotografía de moda, o quizá sería más apropiado decir de retrato, tal y como acertadamente se ha llegado a precisar de la fotografía de Adler y Fresneda. Queremos saber más, ver más, y se le pregunta a Bèla por sus trabajos personales. Con modestia responde con alguna evasiva, pero el grupo está entregado a la fotógrafa e insiste. Bèla entonces nos habla de sus retratos de personas fumando y del humo. Y también un proyecto personal que tiene, literalmente, encima de la mesa.

Adler Fresneda con Foto Colectania en ezza

Y no sabemos si para desviar la atención o por orgullo de madre (posiblemente por ambos motivos) nos desvela que su hija Leah está siguiendo el camino de sus padres. Eso sí, con otro estilo muy diferente. Con su propio estilo. El grupo se dispersa al pasar a la zona más doméstica de la casa y unos cuantos nos quedamos a ver un par de trabajos que está haciendo Leah.

Con suavidad y delicadeza Leah abre una preciosa cajita donde guarda las fotografías de su proyecto Al fons dels Ulls. Son fotografías que muestran un mundo casi mágico, donde la cuidadísima luz (o ausencia de ella) crea una atmósfera íntima y silenciosa. Idéntica a la manera con que Leah se expresa y desenvuelve al enseñarnos su trabajo.

Para acabar, y ya acompañados de un pincho de tortilla y una copa de vino, Bèla nos cuenta su vertiente de coleccionistas de fotografía (con obras Elliott Erwitt y García Alix entre otros).

En definitiva, una magnífica y enriquecedora mañana para todos los fotógrafos y amantes de la fotografía que hemos tenido el privilegio de conocer en persona a Bèla Adler, a su hija y a su espacio vital, su casa-estudio de Barcelona.

Gracias a Bèla Adler y gracias a Foto Colectania por organizar y haber hecho posible este encuentro.

Adler Fresneda con Foto Colectania en ezza

Sitio web Adler & Fresneda: www.adlerfresneda.com

Sitio web Foto Colectania: www.colectania.es

Sitio web Tienda muebles y objetos vintage Adler & Fresneda: www.ultima-parada.com